Questa sera, finalmente, incrocio dopo almeno dieci giorni (e son tanti, vista la media) il poro Bobo, ex blog cugino. Nonostante la notizia sia piacevole, l’aver passato tutto il giorno su previsionali e prime note, piani industriali a tre anni e piani di pagamento mi ha messo di pessimo umore.
Ci vuole un antidoto. Forse una poesia.
¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».
Pedro Salinas, La voz a ti debita (versos 102 a 126)
PS: la traduzione qui, ma vi consiglio l’intera opera in edizione Einaudi (mi sembra).
Quello di Adriano Sofri